sábado, 11 de septiembre de 2010

Los niños autistas sufren estigma y la indiferencia

PADRES INVIERTEN CUANTIOSOS RECURSOS EN ATENCIONES MÉDICAS,EDUCACIÓN Y EN LAS TERAPIAS QUE NECESITAN PARA MEJORAR SU CONDICIÓN

Formación. Niños con Trastorno del Espectro Autista realizan diversas actividades en uno de los salones de la Fundación Dominicana de Autismo, bajo la supervisión de personal entrenado.

Noticias RelacionadasAlgunos necesitan una “sombra”Juan Salazar

juan.salazar@listindiario.com

Santo Domingo

Derramaron copiosas lágrimas, padecieron un largo duelo que consumía su paz en la impotencia y sufrieron la indiferencia de una sociedad que se mantenía ajena a sus angustias.

Pero también dieron un paso más allá de las premoniciones apocalípticas, se pusieron un traje de guerreras y decidieron enfrentar con coraje el estigma y el olvido en que estaban sumidos miles de niños y niñas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Hoy, con la mira puesta en dejar atrás el peor trauma de sus vidas, dirigen dos fundaciones creadas al calor de los padecimientos que acrecentaron su determinación por lograr un presente de oportunidades para estos niños y niñas que llaman “especiales”.

Las organizaciones que trabajan con niños autistas están llenas de planes y proyectos, pero necesitan el impulso que permita concretizarlos y expandir la atención a escala nacional de esta condición que, según las estimaciones, ya afecta a una de cada 110 personas.

Ambas están desbordadas por la alta demanda de padres angustiados que reclaman evaluación, diagnóstico, terapias, educación y otros servicios para sus hijos, a quienes califican como “los excluidos dentro de la inclusión”.

A finales del siglo pasado apenas la Fundación Dominicana de Autismo trabajaba con niños afectados con este trastorno del desarrollo, pero el impacto ha sido tal en los últimos años, que actualmente unas 400 familias están organizadas en la Fundación Manos Unidas por Autismo para brindar apoyo emocional y orientación a los padres, además de otros proyectos que se incuban en pueblos de provincias donde la incidencia es ostensible.

Los planes y proyectos van desde la creación de una institución que garantice una atención multidisciplinaria, que esta condición esté cubierta en el Sistema de Seguridad Social y la inclusión de estos niños en el sistema educativo nacional.

Fundación Dominicana de Autismo

Esta organización fue fundada el 2 de abril de 1995 por iniciativa de madres y padres que se sentían desamparados cuando comenzaron a notar los primeros síntomas del autismo en sus hijos. En sus inicios estuvo ubicada en el ensanche Luperón de la capital, pero la alta demanda de servicios motivó el traslado a un edificio de dos niveles en la avenida Paseo de los Reyes Católicos, en Arroyo Hondo, donde incluso están construyendo un anexo para albergar los talleres.

jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Quién dijo normal?

La artista Yolanda Manrique sufre autismo combinado con problemas de tipo neurológico, lo que no impide que presente su primera exposición ante el aplauso de la cultura.

SUSANA REGUEIRA - PONTEVEDRA La normalidad parece más una materia de psiquiatras y políticos que de personas normales. Es una de las reflexiones que recuerda el espectador tras contemplar la exposición "A miña imaxe, a miña linguaxe", que inauguró ayer en el Café Moderno Yolanda Manrique. Ella es precisamente una de las personas que no figuraría en el inventario de la "normalidad": nació con un trastorno de espectro autista, en su caso combinado con otros déficits neuronales, pero ello no impide que pinte y lo haga tan bien que sus obras son originales, frescas, diferentes... ¿A quién le importa la normalidad?

A mediados del siglo XX a la gente normal le dio (pásmese) por establecer reglas para "humanizar" la guerra y dedicó al tema toda una convención; a 35 grados en diciembre se reúnen en una isla caribeña cientos de personas disfrazadas de Papá Noel alrededor de un abeto mantenido con vida artificialmente para remedar la Navidad de otro extremo del planeta. La normalidad no existe, al menos no tiene registro ni taxonomía. Si además se tiene en cuenta, por ejemplo, que cada año aumenta en Estados Unidos un 300% el número de hombres que se inyectan bótox (es decir, momificarse en vida va camino de la normalidad) ya no es que no exista tal normalidad es que ¿a quién le importa su anormal inventario?

Por el contrario, sentirse atraído por la diferencia es "non soamente útil senón francamente apaixonante. Entre os seres humanos existen diferenzas, a diversidade pertence á propia natureza e por extensión tamén á natureza humana". Lo explica el psiquiatra Cipriano Jiménez Casas, director general de la Fundación Menela, una organización que lucha por hacer visibles a personas con trastornos del espectro del autismo como Yolanda Manrique.

Nacida en Alemania en 1973, hace ya 17 años que Yolanda entró en contacto con el Centro Castro Navás, cuyos trabajadores explican que "primeiro asistía ao taller da horta e tamén o facía moi ben, pero cando tiña tempo libre ou nervios, utilizaba a pintura para tranquilizarse".

Gracias a su familia los responsables del centro supieron también que le gustaba copiar obras de grandes artistas, así que le propusieron retos y en cada nuevo proyecto Yolanda demostraba que iba mucho más allá de la reproducción para crear un mundo propio.

Ese nuevo universo pictórico está lleno de personajes, imágenes precisas que transmiten al espectador lo que la creadora no dirá con palabras.

El reto es doble: no solamente padre un trastorno del espectro del autismo (diagnosticado en los primeros años y para el que no existe tratamiento) sino que éste se combina, como en muchos otros casos, con problemas de tipo neurológico, que en su caso afectan a la visión.

Nada de ello impide que sus pinturas estén llenas de vida, de luz, de personas con flores en la cabeza, de bailes de Navidad o personajes que celebran el color y la vida, obras autónomas a pesar de que se inspiren en grandes cuadros de pintores de todos los tiempos.

"As formas creadas ou recreadas son orixinais polo insólitas, polo desconcertantes", explica Cipriano Jiménez, "como gran copista que é, Yoli é capaz de descolgarse da idea de perspectiva e das imaxes simbólicas, pero na súa simplicidade trata de introducirnos no seu mundo e quefacer pictórico. É como si nos tratase de levar a súa forma de ver a realidade, a súa propia realidade, apoiada na súa linguaxe plástica".

Artistas, comisarios de arte, coleccionistas y galeristas, amén de representantes políticos como la vicepresidenta de la Diputación Teresa Pedrosa, arroparon ayer a Yolanda Manrique en la presentación de su exposición. La artista estaba nerviosa en el debut de su primera individual (hasta en eso es normal) y los asistentes no quisieron aumentar su desazón con un rosario de felicitaciones, pero el comentario era unánime: sus pinturas inspiran tanto como las palabras que no pronuncia, de ahí el título de la exposición, "A imaxe, a miña linguaxe".

Permanecerá abierta al público hasta el próximo 12 de septiembre e incluye una selección de trabajos de la autora.

lunes, 23 de agosto de 2010

Educando a mi hijo, un blog sobre autismo


Educando a mi hijo, un blog sobre autismo
Cargado por henryspencerxxx. - Más video blogs y vloggers.
lahabitaciondehenryspencer.com Lenka Miskulin tiene un hermano llamado Danko, un joven de 22 años diagnosticado con autismo. Un día, Lenka le propuso a su madre, Vivi, crear un blog, un diario personal donde la familia pudiera postear las inquietudes y experiencias relacionadas con la crianza y educación de un hijo autista. Educando a mi hijo fue el tercer blog más votado en el concurso 20 blogs peruanos y se llevó el premio a mejor blog familiar. Más videos en lahabitaciondehenryspencer.com

sábado, 21 de agosto de 2010

Un profesor insta a rechazar la creencia de que el aislamiento es la vía de felicidad de los autistas

BAEZA (JAÉN), 19 Ago. (EUROPA PRESS) -
El profesor David Saldaña, que participa en el ciclo de ponencias 'Actualización en trastornos del desarrollo infantil. Una aproximación psicobiológica' de los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) imparte en Baeza (Jaén), advirtió este jueves contra la creencia de que el aislamiento es la vía de felicidad de los autistas.

El ponente aseguró que no es cierto que todas las personas que sufren este trastorno descarten las relaciones con los demás. "Hay adultos a los que se les pregunta qué les gustaría tener, y contestan que desearían unos amigos, una familia, un trabajo. Pero ven que cuando hablan con los demás les ignoran, o se ríen y ellos no saben de qué, porque no entienden las bromas. No es que no quieran estar, sino que no saben cómo estar", enfatizó.

El docente de la Universidad de Sevilla indicó, en una entrevista concedida a Europa Press, que el autismo es "un trastorno genético que tiene repercusión sobre las relaciones sociales. No es un problema que esté causado por factores sociales ni psicológicos. Es decir, una familia no puede provocar autismo en un niño". Saldaña indicó que aún se desconocen los procesos cognitivos que provocan este trastorno.

A los padres con hijos autistas, el ponente aconsejó "buscar apoyo para ellos y para el niño, pues hay recursos, y cuanto antes se acuda a ellos, mejor. Si se sospecha que el niño está tardando en exhibir conductas de comunicación, vale la pena ir a un pediatra. Siempre vendrá bien la consulta".

Así, afirmó que existen centros de atención temprana donde se pueden tratar este trastorno y, además, en las escuelas se cuenta con profesorado de educación especial y siempre se puede acudir a las asociaciones especializadas.

La mejor forma de tratar a un niño autista, apuntó Saldaña, es que "esté en sociedad y que nosotros le demos el apoyo para que puedan relacionarse. Porque sólo por estar con los demás no va a aprender nada. "El autismo es que es una discapacidad social. Un ciego tiene problemas para ver, un sordo, para oír, el autista tiene problemas para entender cómo funcionan las relaciones con los demás. Se le debe explicar cosas tan básicas para nosotros como qué es un amigo", subrayó.

El docente descartó el tópico de que el autismo va ligado a una inteligencia elevada: "Hay chicos autistas con discapacidad intelectual, con inteligencia normal y otros muy brillantes. Lo que ocurre es que estos últimos son los que más llaman la atención".

Además, Saldaña señaló que el hecho de que estos niños destaquen mucho en algo no significa que sean muy inteligentes. Como ejemplo, habló de un adulto que era capaz de reproducir cualquier pieza musical que se le propusiese, pero "no podía decir cuántos dedos hay en esta mano, no podía contar. Tenía una habilidad muy concreta". Lo único común en los autistas, añadió, es que padecen un déficit de inteligencia social.

En la actualidad, la concepción más extendida entre la comunidad científica es que el autismo no tiene cura, pero que sí se puede mejorar mucho la calidad de vida de quienes lo sufren, sobre todo si reciben tratamiento desde temprana edad, según el profesor.

Saldaña señaló que la atención del autismo "hay mucho recorrido, pero aún mucho por recorrer. Se están haciendo importantes esfuerzos en la atención temprana, en las escuelas, aunque aún nos queda mucho por mejorar en cuanto a los recursos personales".

En el curso, que comenzó este lunes y se desarrollará hasta el 20 de agosto, participan diferentes investigadores y psicólogos, que mostrarán los avances que en las últimas décadas se han producido en el diagnóstico de los trastornos del desarrollo infantil.

sábado, 14 de agosto de 2010

Los «olvidos» de Hugo

José Otero y Paloma Fernández luchan desde hace 12 años para que su hijo autista pueda tener una vida plena
Hugo Otero, con su hermana Alejandra. miki lópez
Oviedo, María LASTRA

Hugo tiene 12 años y para él la gente es buena o mala simplemente dependiendo de su olor. Tiene claro lo que le gusta, por eso «olvida» objetos en sus lugares preferidos con la excusa de poder volver. A simple vista es un niño como otro cualquiera, pero esconde algo detrás, una vida en silencio, una enfermedad sin causas conocidas: el autismo. Un trastorno que afecta al desarrollo del niño de forma profunda y permanente, perjudicando principalmente la comunicación y la imaginación, así como su reciprocidad emocional. Su origen obedece a una anomalía en las conexiones neuronales que se atribuye, con frecuencia, a mutaciones genéticas. No tiene cura aunque se puede tratar.

José Otero, su padre, es un luchador. «Es muy duro y no sólo mientras estás vivo, te obsesiona la incertidumbre que conlleva no saber qué va a ser de tu hijo si faltan sus padres», afirma.

Hugo, al igual que la mayoría de los niños con este trastorno, no nació autista, la enfermedad empezó a manifestarse cuando tenía dieciocho meses. «Es muy difícil que los padres acepten que es su hijo el que tiene problemas», pero no se dan cuenta de que un tratamiento precoz es la única forma de poder ofrecerle una vida mejor.

El mayor problema de estos niños es su dificultad para comunicarse, « "a" puede significar agua o mamá, hay que reconocer lo que te quieren decir», explica José Otero, quien añade, además, que esos niños viven en un mundo muy de sensaciones, tienen conductas repetitivas, y un simple ruido o color puede generar en ellos una reacción desmesurada en un momento dado. Son personas que hacen cosas para buscar una reacción, pero es difícil averiguar lo que buscan. «Quieren hacerlo bien, pero no saben», afirma la madre, Paloma Fernández, mientras su marido asegura que «es muy duro para él y para los que estamos cerca, pero si no le plantas cara te puede llegar a aislar socialmente». Por eso el mayor consejo de ambos es que «si un niño tiene un problema, el que sea, sólo tiene a sus padres para solucionarlo, hay que ser valientes y aceptarlo».

Un diagnóstico precoz es tiempo ganado. Esto es lo que piensan en la asociación «Aprendemos» de Oviedo, de la que José Otero es presidente y principal impulsor. Cada logro conseguido en «Aprendemos», una de las que, en Asturias, se dedica al autismo, trátese de personal o de un nuevo local por el que tanto tiempo llevan luchando, es una victoria. «Los padres tenemos que enseñarles a aprender», afirma. Los pequeños reciben quince horas semanales de terapia, «300.000 oportunidades al año, a cargo de un profesional que trabaja con el menor de forma personalizada, incluso fuera del centro si así lo precisan», señala. La primera batalla que deben ganar es conseguir iniciarles en la comunicación. Cuanto más se comunican menor agresividad tienen. «En el centro tienen una gran evolución, desde el lenguaje a simplemente permanecer sentados o fijar la atención», afirma José Otero.

El autismo es un trastorno en aumento, por eso es tan importante lograr un eficiente tratamiento, al igual que lo es la necesidad de un diagnóstico rápido. En la actualidad y según José Otero, el método con mejores beneficios es el A.B.A (análisis de la conducta aplicada). En Estados Unidos, un 44 por ciento de los niños que son diagnosticados a tiempo gracias a este tratamiento llegan a convertirse en personas útiles. En la asociación «Aprendemos», «a pesar de nuestra humildad, estamos prácticamente al nivel de Estados Unidos», subraya Otero, quien también añade que «no podemos hacernos cargo de más gente por el elevado coste que ello supone».

Para que un autista pueda llegar, dentro de sus posibilidades, a tener una vida normal, hay que brindarle posibilidades. La educación es el motor principal. «Se gastan muchos millones en educación especial, pero no siempre se puede sacar rendimiento», explica José Otero.

El empleo para los discapacitados cumple otra función fundamental. Otero destaca el importante papel que juegan, por ejemplo, La Caixa y la Fundación Once, que ofrecen importantes ayudas y también valora el trabajo que se hace desde la Consejería de Bienestar Social del Principado, «algo que se agradece enormemente», pero considera que todavía es poco para alcanzar los objetivos. «El dinero que se invierte hoy en mejorar la calidad de vida de los que padecen este trastorno se podrá ahorrar cuando sean adultos», dice.

Siempre hay algo que, desde todos los ámbitos, se puede hacer para conseguir hacer la vida más fácil a los que más problemas tienen. «La gente debe entender que estos niños no son tontos, sino diferentes», aclara Paloma Fernández. La sociedad juega un papel importante, y la solidaridad y la comprensión son fundamentales. José Otero sabe de lo que habla. «Los demás deben intentar comprender su sufrimiento y no darles la espalda».

martes, 3 de agosto de 2010

Especialista exhorta a olvidar prejuicios en el autismo

Terapias para “romper” su rutina, permiten a niños autistas alcanzar un desarrollo satisfactorio en la etapa adulta

Yamel Viloria/sumedico
México, D.F. 29 de julio de 2010
 
La meta final de la psiquiatría en torno a los niños autista es que alcancen la sobrevivencia en la edad adulta, afirmó a SUMEDICO el doctor Bernardo de la Cruz Atilano.

El jefe de Psiquiatría del Hospital Regional de Zona No. 29 del IMSS, explicó: “Es una situación dentro de la psiquiatría muy controvertida, es algo incierto, depende mucho de la severidad del autismo, pero también de las herramientas que les damos, el niño crece, entonces viven bajo ciertos rituales de comportamiento, siempre se levantan a la misma hora, en otra comienzan a tomar sus alimentos, y a los 10 minutos de acabar se lavan los dientes, su vida es una rutina”.

Pero para lograr que alcancen la posibilidad de desarrollar más lenguaje y adquieran la capacidad de trabajar, incluso de que ellos mismos se preparen sus alimentos, es necesario romper esta rutina, pero dentro de una terapia sumamente delicada, pues es posible enfrentar casos de crisis severas.

“Si de repente cambiamos esa rutina, cambiamos su cuarto, horario, entonces estos niños entran en crisis muy fuertes (…) Tenemos que individualizar cada caso, para encaminarlos a una adaptación a la interacción social, para que cuenten con autosuficiencia y calidad de vida, para esto nos apoyamos en la psicoterapia, en el aprendizaje, el manejo de estos nuevos patrones, rituales, conductas, también los apoyamos con fármacos para que el paciente esté relajado y pueda soportar los cambios”.

Modificar su rutina, es básico para que los autistas logren márgenes de independencia y autosuficiencia: “Nosotros en la vida aprendemos a través de los cambios, cada que cambiamos aprendemos algo nuevo y se conforma la experiencia, los pacientes autistas como no cambian sus conductas entonces no aprenden cosas nuevas, y el objetivo es que aprendan y tengan una calidad de vida emocionalmente mejor”.

Claro, insistió, las terapias deben de ser aplicadas por especialistas, pues “cuando les cambian su mundo, sí sufren, empieza a tener angustias y se suscitan conductas auto agresivas, excéntrica y raras”.

Explicó: “Cuando los pacientes están en tratamiento, primero establecemos ligeros cambios en la rutina, si la capacidad de adaptación es mínima, nos apoyamos en fármacos; una vez que ya saben manejar cambios, ya empezamos la rehabilitación social, empiezan a interactuar, viajar, para que puedan valerse por sí mismos”.

El especialista hizo hincapié en que para desarrollar esto, es fundamental el apoyo familiar, “el objetivo es que la población se sensibilice que en México tenemos la infraestructura y las herramientas médicas para atender a niños y adultos con autismo, dándoles la posibilidad de mayor desarrollo e integración social”, enfatizó Bernardo Cruz.

Y para esto, concluyó, se requiere también de romper los prejuicios que existen en torno a los problemas psiquiátricos, “los autistas tienen la misma oportunidad y derecho de tratamiento adecuado; creemos que en el autismo no hay esperanza, que no podemos mejorar las cosas, los familiares entran en apatía. Yo los invito a que acudan a una institución de salud mental para conocer la enfermedad, para que interactúen con ellos y tengan una calidad de vida mejor”.

Autistas, con posibilidad de independencia

Pese a no tener interés en el mundo exterior, hay casos en que logran adquirir capacidades para el trabajo y vivir solos

Yamel Viloria Tavera/sumedico
México, D.F. 28 de julio de 2010

Pese al encierro en sí mismos que registran las personas que tienen autismo, lo cierto es que un buen porcentaje tienen capacidad para desarrollar habilidades como el trabajo y proseguir su vida en la etapa adulta.

Así lo afirmó a sumedico el doctor Bernardo Cruz Atilano, jefe de Psiquiatría del Hospital Regional de Zona No. 29 del IMSS, al explicar que el autismo es un trastorno del desarrollo que afecta principalmente la capacidad de interactuar socialmente, además de algunas otras funciones como son los intereses y la comunicación.

"Por definición –enfatizó- autismo es uno encerrado en sí mismo, auto-ismo, uno está hacia sí mismo nada más, es una enfermedad que interfiere en la interacción social”.

En el estudio de las causas de este trastorno, abundó, se han desechado diversas teorías, como es que las madres poco afectivas provocaban este aislamiento en los niños, al igual que aquella donde se refería como posible causa la contaminación con mercurio.

Existen también teorías psicodinámicas de la forma del desarrollo del aprendizaje dentro del contexto social, agregó, pero no han sido totalmente respaldadas.

Actualmente, enfatizó, los estudios médicos realizados avalan que el autismo tiene un componente genético importante y es un problema neurológico con manifestaciones psiquiátricas.

“Lo más importante es la teoría genética, donde nos dicen que la asociación con los padres enfermos nos van a dar hijos enfermos, pues su origen es el mal funcionamiento de las células del cerebro, es decir, alguna parte de un gen está codificando mal y esto va a hacer que se genere un mal funcionamiento del cerebro, es un gen alterado y se pasa de generación en generación”, precisó.

Es por esta razón, que el autismo se puede detectar desde que el paciente tiene unos meses de vida, pues su nula interacción, incluso con la madre, resulta evidente al compararse con otros bebés que responden a las manifestaciones de sus padres.

No están fuera de la realidad

“Hay una situación muy importante cuando hablamos del autismo, no es que estén fuera de la realidad, simplemente no interactúan, son niños que están aislados, de ahí que se manejó la teoría de niños con ceguera mental, porque no entienden o no pueden observar los intereses de las demás personas, uno está frente a un niño autista y pareciera que somos invisibles, él no nos percibe, no por una ceguera física, sino por una ceguera mental dada porque no comparten intereses ni los espacios”, enfatizó el especialista Bernardo Cruz.

Explicó que este desinterés por el mundo que los rodea se manifiesta desde la más tierna edad: “Los pequeñitos que a los seis meses los despegan de la mamá, sufren por una angustia de separación, en cambio los niños con autismo, como no establecen una interacción social con nadie, pueden estar solos y no les pasa absolutamente nada, no tienen una respuesta emocional”.

Las madres es quien más percibe esta ausencia de los menores: “Desde el nacimiento se dan detalles, los niños autistas no lloran, cuando crecen no establecen contacto visual, si les hablan no responden, el niño está en su mundo y no se angustia de estar solo. Una mamá cuando se da cuenta que su hijo no muestra interés en compartir con los demás, debe de empezar a preocuparse”.

Esta conducta es siempre la misma, abundó, es por esto que ya con mayor edad el niño autista puede estar en medio de una serie de hechos muy emotivos a su alrededor y ellos no van a responder emocionalmente.

Pero esto, insistió, no es porque estén incapacitados para captar la realidad, simplemente no les interesa.

“Más que desconectarse de la realidad, es que no establecen un vínculo con el exterior. Cuando un niño se desconecta de la realidad estamos hablando de otra patología que es la psicosis, el autismo no corresponde a esto, no está desconectado”.

El especialista del IMSS indicó que esta “indiferencia” hacia quienes les rodean y su entorno depende de la severidad del autismo, que puede ser leve, moderado y grave.



“Cuando hablamos de un autismo grave estamos refiriéndonos a que es un niño que no interactúa con nada, además su comunicación verbal es nula o muy limitada, son niños que pueden estar días, semanas encerrados sin realizar actividad alguna”; por esta razón, en su edad adulta serán totalmente dependientes, incluso para comer, beber o realizar cualquiera de las actividades básicas.

En cambio, “en un autismo leve los menores pueden tener ciertas actividades, establecer cierto lenguaje, pero no lo utilizan de manera adecuada, no tienen espontaneidad para hablar o realizar actividades”.

El objetivo en psiquiatría, subrayó Bernardo Cruz, es que el niño aprenda a tener una interacción social, “aunque sabemos que el autismo es incurable, estos niños en su propio mundo pueden desarrollar habilidades, como trabajar y prepararse sus alimentos, y por supuesto que el objetivo es que tengan una calidad de vida adecuada, si el autismo es leve y puede desarrollar ciertos aspectos del lenguaje, entonces el objetivo es que aprenda a utilizar el lenguaje de manera espontánea y tengan una vida funcional, socialmente hablando”.

miércoles, 28 de julio de 2010

El síndrome del autismo, en "Es Posible"


BUEN MATERIAL-N O HAY QUE DARSE POR VENCIDO.

El niño autista no es deficiente

José Rubio

El presidente de una asociación valenciana de padres de niños con autismo, refería que la incidencia actual de casos de autismo se estima en el 1 por cada 100 ó 150 niños. Como fácilmente se puede comprender, este aumento del mil por ciento respecto de hace tan sólo veinte años, no se debe al crecimiento real de casos, sino a una variación en la clasificación epidemiológica de los trastornos de la infancia. Alrededor de los años ochenta se abandonaron las categorías clínicas (psicodinámicas), a favor de novedosas teorías cognitivo-comportamentales, que sitúan el trastorno autista en el déficit cognitivo, es decir del orden de la deficiencia mental, dejando fuera la subjetividad del niño. La consecuencia es la fenomenal multiplicación de casos agrupados bajo este trastorno. Esto se presenta como un avance científico, queda eliminada la implicación clínica del sujeto, y en consecuencia se aborda únicamente con un aprendizaje que restaure las deficiencias. Tal perspectiva pedagógica, fácilmente, se vuelve invasiva, empuja a los padres a hacerse educadores hasta el límite de sus fuerzas: a más y mejores aprendizajes mayores resultados, y esto sin límite. Hay que decirlo, los resultados, no obstante, son inciertos, no hay una clara proporción entre a más aprendizaje, mayor resolución del trastorno. Y cada vez más se oyen testimonios de padres para advertir de las falsas esperanzas que pueden conducir a verdaderas tragedias.

Se logró diferenciar el autismo de la discapacidad, el doctor Kanner, psiquiatra norteamericano, por primera vez en el año 1943, describió unas características específicas —distintas del cuadro clínico de los débiles mentales— que denominó «autismo precoz infantil», situándolo del lado de las enfermedades mentales. Igualmente otro psiquiatra austriaco, Hans Asperger —en esa misma época— describe un cuadro similar, aunque menos grave, que llama «psicopatía autista», indicando claramente que no se trata de un déficit cognitivo, sino de una «anomalía» de su constitución psicológica. Martín Egge —autor de un clarificador y documentado libro titulado El tratamiento del niño autista— dice que el trastorno del contacto es el quid que conduce al sujeto a tomar distancia y obstaculiza la abstracción conceptual. La razón diferencial del autismo, desde el principio y actualmente también, es la desconexión del sujeto sin déficit mental que lo justifique, se podría decir que, pudiendo neurológica y funcionalmente ser normal, algo enigmático de su forma de ser, impide el desarrollo.

Los niños autistas —el psicoanálisis de orientación lacaniana lo comprueba cada día en los múltiples casos que atiende, así como en las diversas instituciones y familias que orienta— son sujetos que habitan el lenguaje y, si sabemos escuchar su singularidad, ellos nos hablan. Establecer, por fuera de las pautas educativas, el contacto subjetivo, abre las vías de una regulación y un avance madurativo claro. Es lo que algunos autistas llamados de alto nivel, como es el caso de Temple Grandin, no se cansan de repetir. Así pues, no seamos sordos, la tarea no solo es reeducativa, principalmente es hacer posible ayudarle a construir un «autismo entre varios».
 

Autismo: Etiologías y Tratamiento

UN PROYECTO D E VIDA , TERAPIA PARA VIVIRLA

Apacaf trabaja para mejorar el día a día de personas con trastornos del entorno autista planificando cursos estivales en su casa de la parroquia estradense de Berres

El paseo con los perros es una de las actividades cotidianas. // Bernabé / Luismy

PABLO COUSO - A ESTRADA En la parroquia estradense de Berres hay un lugar en donde el aflorar de los frutales, propio del verano, tiene un valor especial que no se puede medir con dinero. Se trata del centro que posee la Asociación de Pais de Persoas con Trastorno do Espectro Autista (Apacaf) y en el que desde el año 2005 residen personas con este tipo de discapacidades. Allí, una pequeña huerta próxima a la entrada de la finca constituye un nuevo "campo de batalla" para los ocho residentes con los que cuenta la casa.

La especificidad de estas discapacidades fue la principal causa para la proliferación de este tipo de centros, ya que antes las personas con autismo eran tratadas en otras entidades de naturaleza médica que no tenían el grado de especialización necesario para ayudarles con este tipo de trastornos. Sus efectos se clasifican en tres categorías como son la interacción social, la comunicación verbal y, en tercer lugar, modificaciones en el campo de la imaginación a la que están unidas las conductas repetitivas tan identificables con las actitudes asociadas al autismo.

Organizaciones como Apacaf trabajan por todo el mundo para mejorar las condiciones de vida de las personas con autismo, tal y como explica su presidenta, María José Ferradáns, cuando afirma que su intención es "ofrecerlles a estas persoas un proxecto de vida que se adapte ás súas potencialidades". En ello se centra el trabajo que se hace en Berres, donde además de actividades en los diferentes "obradoiros" o los trabajos en la huerta, procuran realizar las labores propias de la vida cotidiana. Así, se les ofrece la posibilidad de obtener una cierta independencia, haciendo cosas a las que las personas acostumbradas a una vida social considerada normal no suelen dar importancia, como son hacer la cama, preparar la comida, o lavar y tender la ropa. Cada uno de los residentes en el centro participa en la medida de sus posibilidades y para vigilarlos y alentarlos cuentan con la ayuda de las 14 personas que, por turnos, se encargan de su cuidado.

El verano está de visita también en este centro, donde del verde salen flores y de las caras sonrisas. Caras nuevas, también, con la llegada de compañeros que pasarán allí períodos de diez días para la realización de los campamentos estivales.

En Berres, las personas responsables del proyecto de Apacaf se mantienen firmes en su propósito de terapia ecológica basada en procurar la adaptación de un universo vital a las potencialidades de las personas que lo transitan.

miércoles, 14 de julio de 2010

“María y yo” la película

Este viernes 16 de julio se estrena en los cines españoles la película “María y yo” una adaptación cinematográfica del cómic homónimo sobre el autismo realizado por el ilustrador Miguel Gallardo.

En palabras de Silvia en su blogtiquín del autismo, “María y yo” es un cómic, de un viaje. Unas viñetas muy especiales, de un padre y su hija, María. Un libro de autismo. Pero con una manera de hablar del autismo, distinta, divertida, tierna, esperanzadora y con mucho, mucho amor.

María vive con su madre, May, en Canarias, a 3000 km de Barcelona, donde vive Miguel Gallardo. A veces Miguel y María se van juntos de vacaciones a pasar una semana en un resort del Sur de Gran Canaria, un escenario un tanto inhabitual que no suele acoger entre sus huéspedes a un padre solo con una hija de catorce años que padece autismo. Esta es la historia de uno de esos viajes, y sobre todo, un relato original y lleno de humor, ironía y sinceridad sobre cómo se convive con una discapacidad.

Ilustrador español grafica con humor el autismo de su hija

REUTERS
MADRID, España
El premiado ilustrador español Miguel Gallardo ha superado las limitaciones impuestas por el autismo de su hija haciendo lo que mejor sabe hacer: dibujar.
 
Las viñetas que Gallardo hizo durante 12 años llevaron a un libro de comic muy divertido y maravillosamente realizado, "María y yo", en el que explicaba la vida diaria de su hija y los desafíos a los que se enfrentaba.

Ese libro se ha transformado ahora en un documental del mismo nombre que se estrena esta semana en España.

"Se puede hablar de una cuenta pendiente o algo así, me costó dos meses porque salió de un diario que hice y no cambié muchos dibujos (...) pero en realidad me costó 13 años hacerlo para encontrar el tono adecuado para contar una historia dura", dijo a Reuters el autor en una entrevista.

Dirigido por Félix Fernández de Castro y exhibido por primera vez en el festival de cine de Málaga, el documental muestra la relación entre María, Miguel y su ex esposa May, y cómo aprenden a encarar la discapacidad de María.

Los dibujos se entremezclan continuamente en el documental, tratados con guiños irónicos y sin tinte de sentimentalismo. María, una niña de 14 años con una sonrisa contagiosa y pasión por la comida, es la encantadora y asombrosa protagonista.

Gallardo alcanzó notoriedad en España como creador de Makoki, un personaje punk evadido de un manicomio que fue toda una sensación en los años 70.

Sin embargo, el proyecto ha ayudado al autor a deshacerse de algunos de sus sentimientos más oscuros - la ira, la culpa y la frustración -, simplemente aireándolos.

"(María) no sólo me cambió mi vida, mi escala de valores pero también mi forma de dibujar", dice. Mi dibujo se ha convertido en algo mucho más sencillo", añade.

El documental muestra el cuaderno del dibujante cuando María nació, y cómo las felices viñetas iniciales con la llegada de un bebé se convierten abruptamente en páginas en blanco cuando su desarrollo comienza a mostrar los primeros problemas.

Sin embargo, tras su diagnóstico, los dibujos se convirtieron en una herramienta clave para comunicarse con ella y hay muchas escenas en la película en las que dibuja versiones cómicas de las personas a las que la niña ha conocido y que quedan impresas para siempre en su memoria.
 
Las imágenes muestran todo un mapa de su mundo, dice el ilustrador.

El proyecto ha sido una forma de transformar en risas años de miradas de compasión y la indignación que le provocaban.

"Es una respuesta a esas miradas. Es como decir. Miraros esto y comparar. Eso es una vida normal y corriente y es posible (..) es exponerte tú para contarlo desde tu punto de vista", apuntó.

http://www.eluniverso.com/2010/07/14/1/1382/ilustrador-espanol-grafica-humor-autismo-hija.html?p=1354&m=27

sábado, 10 de julio de 2010

Beneficios de la terapia con perros

La terapia asistida por animales presenta beneficios reales y que han sido documentados, pero no es un tipo de terapia alternativa que reemplaza a los procedimientos médicos o psicológicos. Es, como su nombre lo dice, terapia en la que participan animales... nada más y nada menos.

Los beneficios de las terapias con perros u otros animales dependen de la aplicación específica que se haga, pero en términos generales los perros de terapia pueden ayudar a:

■Desarrollar la empatía. Los pacientes suelen tener mayor facilidad para desarrollar empatía hacia el perro que hacia el terapeuta. En el mediano plazo, esto ayuda a mejorar la capacidad de comunicación.

■Mejorar la relación con el entorno. En casos en los que las personas tienen dificultades para relacionarse con su entorno, o rechazan cualquier relación con el entorno, los perros de terapia (e incluso los perros de visita) sirven como un puente inicial par mejorar o desarrollar esta relación. Esto suele ocurrir con personas muy introvertidas, personas con depresión e incluso, según se dice, con niños autistas.

■Reducir la resistencia a la terapia. La presencia de los perros hace que la terapia se perciba como una actividad menos formal y más relajada. Esto ayuda a reducir la resistencia a la terapia que puede surgir cuando el ambiente es muy formal.

■Desinhibir a las personas. La gente siente poca o ninguna presión social al interactuar con perros porque saben que los animales no emiten juicios de valor según la apariencia, color de piel, estado financiero, estado civil, etc. Por tanto, es frecuente que los pacientes se relajen y desinhiban al interactuar con los perros u otros animales presentes durante la terapia.

■Romper la rutina. Esto ocurre más cuando se trata de perros de visita que de perros de terapia. Cuando la gente no tiene mucha variedad en su vida, como muchos residentes geriátricos, la presencia ocasional de un perro puede ayudar a romper la rutina y entretener.

■Mejorar la socialización. Quienes nunca tuvieron un perro tal vez no entiendan esto, pero los perros definitivamente promueven la socialización entre personas. Es mucho más fácil que dos desconocidos empiecen a hablar si al menos uno de ellos tiene un perro, porque el perro se convierte automáticamente en tema de conversación.

■Brindar contacto físico. El contacto físico es importante para el bienestar emocional de todos los animales, incluidos los humanos. Sin embargo, en muchas situaciones ese contacto es casi nulo. Bueno, los perros de terapia disfrutan mucho de las caricias y pueden brindar un poco de contacto físico a quienes lo necesitan.

■Reducir la presión arterial y el estrés. Se ha comprobado que la presencia y el contacto con perros ayuda a reducir la presión arterial y el estrés. Por supuesto, existen otros métodos más efectivos para conseguir estos objetivos, pero no está de más que los perros de terapia ayuden con esto.

■Ofrecen motivación. Uno de los peores efectos emocionales de períodos prolongados de inactividad o de encierro es la pérdida de motivación. Muchos pacientes, residentes geriátricos y presos pierden todo tipo de motivación porque no tienen mucho que hacer y lo poco que pueden hacer no parece suficientemente importante. Los perros de terapia y de visita pueden ayudar a asumir nuevas responsabilidades, romper la rutina y proporcionar diversión, con lo que ayudan a la gente a motivarse. Trabajadores de hospitales y de residencias geriátricas comentan que los perros de terapia y visita son un tema de conversación muy frecuente y que mucha gente que espera con ansias sus visitas.

miércoles, 7 de julio de 2010

La Terapia Asistida con Animales ayuda a combatir el estrés y a mejorar trastornos como el autismo.

La Terapia Asistida con Animales (TAA) es un tratamiento que consiste en la convivencia con diversos animales, para ayudar a pacientes en diversos casos, desde personas sanas pero sometidas a altos niveles de estrés, hasta pacientes terminales. Los animales más utilizados para desarrollar esta terapia son los delfines, los caballos y los perros.

Boris Levinson, un psicólogo infantil estadounidense, es uno de los pioneros de esta técnica, pues en 1964 comenzó a introducir perros en sus terapias con niños autistas, quienes mostraron grandes mejoras en la interacción después de pasar un tiempo con los animales. La interacción con los animales induciría a un estado alterado de conciencia, ya que se desarrolla básicamente el trabajo con lenguaje no verbal.

Se ha demostrado que, a partir de la interacción con animales mansos, se puede mejorar la autoestima, la independencia y la confianza, además, sus estímulos ayudan a conseguir mejoras en aspectos como la motricidad, el desarrollo del lenguaje, habilidades cognitivas -de aprendizaje- y socio-afectivas y, además, potencian las capacidades para un mejor trabajo en equipo y la interacción entre personas, el sentimiento de soledad o la depresión.

FUENTE DE ENLACE: http://www.psiquiatria.com/noticias/tratamientos/psicoterapias/otras/48004/

Fundación Frente al Autismo-CEA

Mi nombre es Yeroline y el de mi esposo es Edwood. Somos padres de una hermosa niña de 15 años completamente saludable y de un niño de 8 años que fue diagnosticado con Autismo a los 3 años de edad y que para la edad de 5 años y medio ya se había recuperado completamente. Mi esposo y yo hemos unido esfuerzos en este blog para ayudar a otros padres y familiares de personas con autismo. Nuestro hijo fue recuperándose de su condición en cuestión de meses gracias principalmente a la Terapia Tomatis y al Tratamiento Biomédico del Instituto de Investigación del Autismo y basándonos en los descubrimientos de Dr. William Shaw. En este blog queremos compartir todos los tratamientos que le ofrecimos en casa para ayudarlo y que funcionaron con él. Estamos hoy día aliados a la Fundación Curando el Autismo (CEA), al Instituto de Investigación del Autismo en EU y a Generation Rescue. El autismo es tratable y en la mayoría de los casos tiene cura, no pierda la fé. Nuestra mejor arma es la información.
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Debido a la gran cantidad de mensajes que recibimos diariamente estamos contestando sus preguntas a través de e-mail en la medida en que podemos ya que ambos trabajamos fuera, pero deseamos ayudarles a todos. Pueden contactarnos dejando un mensaje en esta página o escribiendo a mi e-mail yeroline.ruiz@curandoelautismo.org
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FUENTE DE ENLACE http://frentealautismo.blogsome.com/2010/07/04/ya-esta-disponible-gratis-la-revista-curando-el-autismo-online/

Un perro aumenta la tranquilidad y felicidad de dos niños autistas

Zamora, 6 jul (EFE).- Dos niños gemelos y autistas han recibido un perro educado por la Asociación Perros de Asistencia y Animales de Compañía (PAAT), "con el objetivo de que les ayude a estar más tranquilos y a ser más felices", ha explicado en una entrevista con Efe la cofundadora de la Asociación, Jane Álvarez Kafford.
 
EFE/Mariam A. Montesinos
La asociación está afincada en Zamora y lleva más de dos años educando a perros de asistencia "para que mejoren la calidad de vida de personas invidentes, discapacitados o, como en este caso, niños con autismo, a los que un animal les puede resultar de gran ayuda para su estabilidad emocional", ha agregado Álvarez Kafford. 

Pablo y Raúl Domingo Calvo son hermanos y tienen autismo y desde hace unos días cuentan con la compañía de Alex, un perro de la raza golden retriever, "que les va a acompañar durante la mayor parte del día, con el objetivo de que aumente la complicidad entre ellos y les sirva para estar de mejor humor y más relajados", ha señalado la educadora. 

Alex tiene dos cinturones atados a su lomo, para que cada uno de los dos gemelos pueda unirse al perro y caminar al unísono en la calle. 

"La idea es que el perro ayude a los padres a controlar a los niños al estar unidos con el cinturón, para que se mantengan cerca y evite problemas como que se vayan y también sirve para que los niños pierdan miedo en la calle, porque el perro y su cercanía les da seguridad", ha comentado Jane Álvarez Kafford. 

EFE/Mariam A. Montesinos
os niños gemelos y autistas, junto al perro educado por la Asociación Perros de Asistencia y Animales de Compañía (PAAT) que han recibido en Zamora "con el objetivo de que les ayude a estar más tranquilos y a ser más felices". La cofundadora de PAAT ha añadido que en las primeras semanas "lo importante es que los niños se sientan cerca del perro, que conecten, que cada día tengan más complicidad y así tengan más ganas cada vez de estar con él, para terminar por eliminar los cinturones y que los niños vayan cerca del perro siempre". 

El que Pablo y Raúl sean gemelos y que sean dos niños autistas, "hace un poco más complicado el proceso que si sólo fuese uno, pero en cualquier caso va a ser una gran ayuda para los padres, que les va a permitir que salgan solo uno de ellos a pasear o al parque con los niños, que no sea necesario que vayan siempre los dos". 

Raúl Domingo y Silvia Calvo son los padres de Pablo y Raúl y no se plantean unas expectativas muy altas, "simplemente que los niños estén más tranquilos, que el perro les cambie la dinámica para que se les pase alguna rabieta", ha explicado Raúl. 

Raúl y Silvia contactaron con PAAT en noviembre de 2009, después de haber leído en una revista acerca del trabajo de la Asociación y de conocer la experiencia de otra familia de Burgos, donde residen, que también tiene un hijo autista y que cuentan con la ayuda de un perro de asistencia. 

"Nos gustan mucho los animales, así que pensamos que sería buena idea transmitir ese cariño por los perros a los niños y, mejor aún, si además nos sirve de ayuda y a ellos les aporta más tranquilidad", ha comentado Raúl Domingo. 

Alex pasó su primer año de vida con una familia que le educó en las rutinas básicas que debe aprender un perro y, después, seis meses de entrenamiento con Jane, "para lograr las cualidades que necesita un perro que va a estar cerca de niños autistas", en todo el proceso es PAAT quien asume íntegramente los costes.

Gran sentido de la orientación

Jane Álvarez Kafford ha resaltado que mientras que un perro que se educa para que ayude a un invidente o a un discapacitado "tiene que saber hacer muchas cosas o tener un gran sentido de la orientación, en este caso lo más importante es que sea un perro suave, cariñoso y muy afectuoso, que es lo que se ha potenciado durante su educación. 

De esta manera, el perro ayuda a que los niños asuman pequeñas responsabilidades, a través del cuidado del animal, "pero ese es un proceso muy lento, a largo plazo, lo primordial y el primer objetivo es que el perro transmita calma a los niños, que les quite algún berrinche", ha destacado la cofundadora de PAAT. 

Para el futuro, el objetivo de PAAT sigue siendo el mismo desde hace meses, "crear un centro de adiestramiento con todas las comodidades para educar a los perros y acoger a las personas que vengan a por ellos" y aumentar así el número de perros que pueden entregar cada año, ha señalado Álvarez Kafford. EFE
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jueves, 1 de julio de 2010

Se puede lograr 47% de recuperación en el autismo: Dr. Carlos Marcín

Por: Libertad Hernández

La Clínica Mexicana de Autismo y Alteraciones del Desarrollo A.C, CLIMA, está cumpliendo 20 años de trabajo con niños y adolescentes con autismo y sus familias en México.

CLIMA ofrece diversos servicios que van desde la detección temprana de este trastorno neurobiológico, terapias, educación, inclusión en las escuelas regulares, hasta capacitación en habilidades para la vida cotidiana.

El Dr. Carlos Marcín Salazar es el fundador de CLIMA y uno de los mayores expertos en autismo en México, con amplio reconocimiento en al ámbito internacional. Ha dedicado su vida profesional al estudio del autismo, al desarrollo de una metodología para la detección temprana y, lo más importante, al desarrollo de una red nacional de centros de atención a niños y adolescentes con este trastorno, así como a la capacitación de profesionales para facilitar la detección temprana de este padecimiento, lo que puede cambiar la calidad de vida de la persona y de la familia.

Dis-capacidad.com tuvo la oportunidad de conversar con él en el aniversario de CLIMA A.C. Nos habló de la historia del autismo en México, de la evolución que ha habido en la atención, de la red nacional de centros de atención y de especialistas que se está consolidando. Nos explicó que para mejorar la calidad de vida de un chico con autismo se requiere de un trabajo de los días en el que las familias se deben involucrar y comprender que no hay cura ni atajos. Ni los delfines ni los tratamientos que prometen el milagro logran curar nada. Lo que sí es posible, con la metodología adecuada y la intervención temprana, es lograr la recuperación de estos niños en un 47%.

Aquí sus palabras:

Dis-capacidad.com: Hace 20 años era mucho más difícil para las familias encontrar un lugar dónde pudieran atender a su hijo con autismo o tener alguna orientación.

Dr. Carlos Marcín: En México existían centros de educación especial para niños con Síndrome de Down o con parálisis cerebral, pero no para niños autistas. Yo trabajaba en un centro de estos que se llamaba Comunidad Especial Desarrollo Integral y de pronto empezaron a llegar niños autistas que, como no los recibían en otra parte, los recibíamos nosotros. Pero el conocimiento del autismo es muy diferente a los otros casos. Empezamos a trabajar con estas familias en la línea de un “padecimiento único y muy raro”, que es la definición que daba el doctor Kanner. En ese entonces la prevalencia era de 4 casos por cada 10 mil. Imagínate a estas familias, para que encontrar un profesional que supiera algo de autismo y un lugar donde pudieran darle una respuesta, era muy remoto.

Cuando vi esta carencia entendí que se debía trabajar como un tema aparte de otras discapacidades y es así como nace CLIMA.

¿Usted qué especialidad tenía, cómo se acerca al autismo?

Yo soy doctor en sicología y tengo un posgrado en psicoanálisis infantil, entonces yo atendía a los niños como sicoterapeuta, me dedicaba a parálisis cerebral, deficiencia mental, etc… Pero el enfoque del psicoanálisis infantil no tenía ninguna capacidad de respuesta sobre el autismo. Hoy sabemos que no es un trastorno emocional sino neurosicológico. Entonces tuve que cambiar mi enfoque, y empecé a estudiar otras cosas. Tome un posgrado avanzado de autismo en Estados Unidos.

¿Sigue siendo el diagnóstico un problema en México?

Sí. El autismo se definió como un trastorno infantil precoz, se detectaba en niños de uno o dos años. La cuestión es que ante la falta de especialistas se retrasa el diagnóstico y éste se da a los 5 ó 6 años. La población con la que me encontré en los 80’s eran familias que traían a chicos de 8 ó 10 años, les decían que tenían problemas de conducta y deficiencia mental, pero no sabían que eran autistas.

Hoy sabemos que es un padecimiento que empieza muy temprano y que es posible detectarlo. Hoy tenemos muy claros los indicadores de alerta, las señales de cómo se desvía la trayectoria del desarrollo desde el primera año. Por eso estamos dando cursos por toda la República porque necesitamos una red, no solamente de profesionales, todo mundo tiene que saber de esto, porque esto va a acelerar que una familia llegue rápido a un programa de intervención temprana intensiva. No la curamos, pero hacemos que la manifestación sea mucho más leve, al grado de que si tomamos al niño en tratamiento al año y medio o 2 años, aprovechando una neuroplasticidad tremenda, a los 4 ó 5 ya habla, ya socializa, ya tiene buena conducta y lo mandamos a preescolar, le estamos cambiando la vida a este niño, la calidad de vida. Lo que hacemos es activar el circuito cerebral social.

Cuando esto no sucede el niño a penas va recibiendo el diagnóstico, en promedio, de 4 ó 5 años. El trastorno avanza, el cerebro se malacostumbra a no dar respuestas sociales, gira mucho en torno a sí mismo, muy sensorial, muy alejado, poco comunicativo.

¿Cuáles son los especialistas que deben detectar y atender a un niño con autismo?

Como es un trastorno neurobiológico, se requiere un buen neuropediatra, me refiero a uno que tenga conocimiento del autismo y experiencia en este campo, que sea sensible a este padecimiento porque lo ve en la consulta. Porque hay neurólogos que no han visto autismo y no saben que podemos lograr un 47% de recuperación de estos niños. Los podemos integrar a las escuelas con éxito, no solamente mandarlos a la escuela. Aquí se amplía el rango de acción, porque hay que capacitar a maestros, a pedagogos, a sicólogos.

Pero a nivel público la Secretaría de Educación Pública no capacita a sus maestros. Las maestras de los CAM (Centros de Atención Múltiple), que son muy heroicas, se capacitan con nosotros en nuestros diplomados en todo el país. Estamos hablando de pedagogas, terapeutas del lenguaje, pero entrenada en técnicas para autismo.

Todavía nos encontramos con padres a quienes doctores poco enterados y poco sensibles al tema les dicen que con su hijo no hay nada qué hacer…

Qué triste historia, porque habla de mucha ignorancia. Nosotros trabajamos con una organización mundial que se llama Autism Speaks, el Autismo Habla, y esta organización global donde hay más de 25 países que trabajamos en una línea de investigación y de trabajo terapéutico que es reconocido en todas partes. Si todavía existen profesionales que no saben esto, quiere decir que no se han acercado verdaderamente al problema.

¿Es cierto que ha aumentado la prevalencia de autismo hoy en día?

Yo pertenezco a una red internacional de estudios epidemiológicos y decimos sí es cierto que los estudios nos arrojan una mayor prevalencia, pero ¿verdaderamente hay más niños? Es una pregunta interesante si te pones a pensar que tenemos mejores métodos e instrumentos más sensibles, una base más fuerte para hacer el estudio epidemiológico. De hecho vamos a hacer un estudio en la ciudad de León, Guanajuato, es un estudio de dos años para sacar la prevalencia para México.

No pensamos que México tenga la misma prevalencia que en Estados Unidos o en Inglaterra. En esos países hay un niño con autismo por cada 100 o cada 150, eso es terrible. Esto se debe a que el concepto y la clasificación de autismo se hizo más amplia.

En los países industrializados hay mayor prevalencia. Creo que nosotros los latinos debemos tener una prevalencia de 3 niños por cada mil. Pero de todas maneras es un problemón. Si hay 35 millones de niños en México, entonces tenemos 105 mil casos.

Otro dato: si nacen 2 millones 100 mexicanos al año y 3 de cada mil van a tener riesgo de autismo, estamos hablando de 6 mil casos nuevos cada año. Ahorita atendemos 8 mil casos de autismo entre todas las instituciones privadas en el país, estamos hablando de menos del 10% de la población.

¿Cómo estamos en el resto del país?

Hay varias instituciones con varios años de experiencia. En Tijuana tienen 15 años, en Monterrey, Mérida tiene una asociación que se llama Centro Ayuda que tiene 14 años, Cancún tiene 13 años, León tiene 12 años, tenemos 20 instituciones afiliadas con un promedio mayor de 10 años. Son serias, bien hechas y con un buen trabajo. Hay lugares donde todavía falta trabajo, en Oaxaca, Chiapas y sorprendentemente, en Guadalajara.

Pero en Cozumel, por ejemplo, tenemos una clínica en la isla para los 8 niños (con autismo) que viven ahí.

Todo es que las familias comprendan que esto es un trabajo de todos los días, de métodos para estimular el desarrollo social, comunicativo, conductual, que se acompaña con algunos medicamentos, con terapias, pero no hay cura y no hay atajos.

¿Qué opina de la delfinoterapia?

Las familias siempre están buscando que el delfín me lo cure, que la inyección de bovino, etc..

Hice una investigación en delfinoterapia hace 15 años en Ixcaret en Cancún con 35 niños con autismo, en 50 sesiones con los delfines. Ninguno se curó. Era un método igual a lo que hacemos en terapia, un método conductual, cognitivo y de lenguaje, usábamos al delfín para premiar o como estímulo para hacer que el niño nos obedeciera.

Tuvo el mismo efecto que la terapia sin delfines. Pero el asunto de que el ultrasonido iba a cambiar la química cerebral del niño es solo un cuento. Y las familias pagan 12,000 pesos por 10 sesiones de 15 minutos, y si no hay resultados, les recetan otras 10.

¿Cómo estamos en México en la atención al autismo?

Estamos muy bien. En Mayo tuvimos un seminario con Autismo Teletón llamado PAATI Panamerican Awarness Autism Training Initiative, trajimos a especialistas de Estados Unidos para que pusieran al corriente a 60 terapeutas de todo el país. Pudimos medir nuestro nivel y vimos que estamos bastante bien. Hay cosas más sofisticadas en intervención temprana donde tenemos que mejorar. La conclusión fue que a nivel del trabajo con el niño, sabemos trabajar muy bien. Pero estos niños tienen una familia y la familia tiene qué colaborar. Y ahí no hemos logrado que se pongan las pilas con un método acorde a la idiosincrasia del mexicano. Tu sabes que estos métodos son muy gringos.

En este sentido, el seminario PAATI abarca un modelo de continuidad de un año de trabajo con familias mexicanas y dentro de un año vamos a crear el modelo mexicano de intervención para la familia del niño autista en el hogar. Queremos que las familias que no tengan dinero puedan saber hacer algo dentro de su casa.

En México se ha trabajado mucho en parálisis cerebral, en otros padecimientos, y creo que ya nos llegó nuestra hora, creemos que México debe voltear a ver el autismo y en ese sentido, es positivo el hecho de que Teletón esté destinando parte de sus fondos a la atención al autismo.